Serie Juárez

Óleos que documentan feminicidios y la normalización del horror.

A inicios de los 2000, Morillas irrumpe con una serie brutalmente necesaria: una crónica visual de los feminicidios en Ciudad Juárez. Lejos del arte como decoración, estas pinturas confrontan al espectador con imágenes descarnadas —cuerpos de mujeres abandonados en terrenos baldíos, reses desmembradas como metáfora de la violencia sistémica— para denunciar cómo el horror se vuelve paisaje cotidiano.

Esta serie se despliega en dos momentos: escenas directas de la violencia —que tensan el límite entre documento y alegoría— y el giro forense de CaroDataVernibus, donde los insectos actúan como testigos materiales del crimen: marcan el tiempo, evidencian la manipulación del cadáver y revelan patrones de abandono en casos no investigados.

Paisaje Cotidiano en Ciudad Juárez, 2000

Memoria forense: el cuerpo como denuncia de la violencia normalizada.

En esta pieza la autora, Maritza Morillas,  enfrenta al espectador con un cuerpo abandonado: una imagen que evita la sublimación para revelar la crudeza del entorno. La mirada no busca morbo, sino memoria; insiste en nombrar lo que la costumbre niega.

El realismo directo expone la descomposición como metáfora de una violencia social que se repite y que los medios deshumanizan. La artista devuelve dignidad al representado y convierte el lienzo en un acto de conciencia.

Óleo sobre tela. | Dimensiones: 90 X 60 cm.

Obra única.

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…ese aroma a flores

La pieza no describe una escena forense; más bien condensa el clima de la serie: cómo un entorno puede perfumar la violencia hasta volverla paisaje. En ese sentido, funciona como prólogo al viraje analítico que más adelante tomará CaroDataVernibus (donde aparecerán los insectos como testigos materiales). Aquí, en cambio, la estrategia es poética y acusatoria: usar una belleza tensa, llena de resonancias, para señalar lo que el lenguaje público intenta amortiguar. La pintura no ilustra; incomoda y obliga a reconstruir lo invisible.

Óleo sobre tela. | 170 × 130 cm

Obra única.

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CAroDAtaVERnibus I

Esta primera entrega mantiene el foco en la víctima. La figura femenina concentra la tensión ética de la serie: un cuerpo convertido en territorio de impunidad. Aquí, Morillas todavía no introduce el dispositivo forense; en cambio, condensa la violencia en una presencia única, frontal, que actúa como acusación. La economía de recursos y el encuadre afirman la dimensión testimonial de la pintura —la imagen no ilustra: señala. CaroDataVernibus I es el umbral que, en la siguiente pieza, se abrirá al registro analítico.

Óleo sobre tela. | Dimensiones: 90 x 60 cm.

Obra única.

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CAroDAtaVERnibus II

En II la obra se transforma en rejilla pericial: nueve paneles que introducen insectos necrófagos como prueba material. Morillas traduce la entomología forense al lenguaje pictórico: cada módulo es indicio; el conjunto, archivo. El espectador ya no mira “la escena” sino sus rastros, el tiempo inscrito en larvas y carcasas, la manipulación y el abandono. La fragmentación convierte a la pintura en laboratorio visual y desplaza el centro de la imagen: el sistema que falla también queda en evidencia.

Óleo sobre madera. | 9 módulos de 30×30 cm.

Obra única.

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Pregunto al plomo

Una pintura que enfrenta al espectador con la lógica del plomo: la violencia como sistema y el silencio como sentencia.

Morillas recurre al plomo —metáfora de bala, peso, silencio y sepultura— para interrogar la estructura misma de la violencia que azota a los cuerpos vulnerables. La pintura no se limita a narrar un crimen; pregunta, exige respuesta, señala al sistema que normaliza la muerte y niega justicia.

La composición coloca al espectador en un punto incómodo: no hay distancia segura. El gesto pictórico combina realismo crudo con una paleta terrosa que evoca desierto, abandono y cuerpos que se vuelven paisaje. El plomo no es solo materia; es lenguaje. En el mundo de Juárez, el plomo “habla” más que las instituciones: dicta destinos, silencia nombres, define quién importa y quién no.

Óleo sobre tela. | Dimensiones: 133 x 148 cm.

Obra única.

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