“El cuerpo suspendido es la medida exacta de la violencia.”
Morillas presenta una figura colgada que no es objeto ni cadáver: es un recordatorio de todo aquello que se ha normalizado. Aquí, el cuerpo no denuncia; simplemente existe en su abandono, obligando al espectador a asumir la crudeza del gesto sin mediación simbólica.
Óleo sobre tela | 170 x 130 cm