“Todo lo que cae al agua encuentra otra forma de existir.”
En esta pieza, el cuerpo acuático no es huida ni refugio, sino transición. Morillas sugiere que el mar no absorbe, sino que transforma: en el agua la gravedad se suspende y las certezas se disuelven. La pintura convoca una serenidad inquietante, donde lo profundo no es amenaza, sino memoria.
Óleo sobre tela | 50 x 150.6 cm
Obra única.
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